La Transición a una Dieta Cruda: ¡Cómo Hacerlo Bien!

Digamos que te convenciste de los beneficios de comer más alimentos crudos. ¿Cómo haces la transición a una dieta más cruda?
La transición a una dieta de alimentación viva puede ser difícil, ya que tendrás que hacer algunos cambios radicales en tu dieta, a menudo después de años de hábitos bien establecidos.

La Transición a una Dieta Cruda: ¡Cómo Hacerlo Bien!
Lo primero que debes hacer es tener claro lo que quieres. ¿Quieres simplemente mejorar tu dieta? ¿Quieres hacer la transición a una dieta 100%de alimentos crudos? ¿Quieres hacer la transición a una dieta con 75% de alimentos crudo?
Primero debes estar seguro para no enfocarse constantemente en los alimentos y olvidarse de los otros aspectos importantes de tu salud y tu vida.

También hay un montón de ideas falsas y mentiras acerca de una transición adecuada a una dieta crudívora. En primer lugar, simplemente “agregar” alimentos buenos a tu dieta (como zumos naturales y batidos) no tendrá una gran influencia positiva en tu salud a menos que primero trabajes en la *eliminación* de los alimentos que más te perjudican.
En otras palabras, no importa si agregas cosas buenas a tu dieta. Tu salud se verá directamente influenciada por las cosas malas que sigues consumiendo.

Éstos son los alimentos que debes considerar eliminar en primer lugar:
- Café (el hábito regular, no la taza ocasional)
- Los productos lácteos
- Los alimentos fritos
- La comida chatarra
- Productos con harina (pan, pasteles, etc)

Una vez que hayas hecho esto, deberás dar grandes pasos, uno a la vez. No querrás tratar de mejorar un poco cada día. En lugar de eso, haz algunos cambios radicales en tu dieta, pero no todos a la vez. Éstos son algunos primeros pasos:

La Primera Comida a Cambiar

La primera comida que debes cambiar es el desayuno. La razón es que el desayuno es la comida más fácil de controlar. Mi recomendación: ¡empieza a comer en verde!
Comienza el día con un batido verde. Esto ayudará a alcalinizar tu cuerpo y te dará la energía suficiente para aguantar hasta el almuerzo.

La Segunda Comida a Cambiar

La segunda comida que debes cambiar, sorprendentemente, no es el almuerzo, sino la cena. ¿Por qué? Porque es el oponente más duro. El almuerzo es fácil. Pero la cena es difícil. Sin embargo, es también el cambio que puede tener el mayor impacto en tu salud general.
¿Por qué? Porque si cenas con alimentos crudos, podrás limpiar tu sistema durante toda la noche, proporcionando a tu cuerpo un mejor descanso y más energía.

Por eso es que la cena debe ser tu próximo objetivo. Reemplaza tu cena con lo siguiente:
- Comienza con una entrada de fruta o un tentempié
- Haz una comida de alimentos crudos (incluyendo un montón de vegetales verdes y un aderezo ligero)
- Si lo deseas, incluye algunas verduras ligeramente cocidas al vapor.

Con esta transición, tu agenda diaria podría verse así:
Mañana: Batido verde, frutas
Almuerzo: Comida cocinada
Merienda: Fruta o batido
Cena: Plato de alimentos crudos, verduras ligeramente cocidas al vapor

El siguiente paso después de eso, si quieres, ¡es encarar el almuerzo! Pero una vez que hayas hecho los cambios de los que he hablado, ¡ya habrás mejorado un 1000%!
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